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SEXO


Ser penetrado

Ser penetrado no es sólo “poner el culo” si no prepararse antes de mantener las relaciones sexuales entre otras cosas.
Antes de ir a más, debes decidir si es el momento para ser penetrado (si estuvieras con unas ganas irresistibles de ir al baño, sin dudas que no lo es).

Muy importante es que haya una higiene total. Existen varias maneras de garantizarlo. Como es obvio, debes asegurarte que tus necesidades fisiológicas estén satisfechas. Después, puedes hacer una “irrigación”. Una manera simple es abrir la boca de la ducha, colocar un poco de lubricante en el tubo de agua e introducir en el ano, dejando entrar un poco de agua fría. Después es sólo echar para afuera (no en la bañera, claro) y repetir las veces necesarias. Una buena ducha seguidamente resuelve el asunto.

No te olvides de poner un poco de loción para el cuerpo, también como preparativo.

Para quien no está habituado a ser penetrado, una buena posición es sentado sobre el pene del otro chico. Permite que tú tengas control total sobre la situación. Una vez que estés habituado, experimenta varias posiciones. Un truco para que el inicio de la penetración no sea tan doloroso, es, a medida que el pene va entrando dentro de ti, empujar el músculo del ano para afuera, como si estuvieras haciendo tus necesidades. Debes combatir la necesidad de mantener los músculos del ano apretados porque de otro modo vas a sentir dolores.

Es normal que, después de ser penetrado, tengas la sensación de que los músculos del ano están menos tensos o relajados. Para combatir esto, debes ejercitarlos, contrayéndolos y relajándolos varias veces. Debes aprender a tener más control sobre los músculos del ano, para que los puedas relajar o contraer cuando quieras.

Debes mantener una actitud participativa. No te limites en quedarte acostado. Toma la iniciativa, hazle usar posiciones diferentes, di cómo quieres que te penetre, despacio o deprisa, dile que te acaricie el pene al mismo tiempo. En el fondo, quien tiene que controlar la situación eres tú. Tú decides cuándo comienza y cuándo acaba.

Penetrar

¿Te preocupa tu compañero sexual? Algunas medidas para no causarte lesiones a ti mismo o a tu compañero sexual.

Con respecto a penetrar, hay mucho más que un “adentro y afuera”. Para saber penetrar bien lo ideal es saber ser penetrado. El placer que sientes cuando penetras a tu compañero es tan importante como el placer que le das.
Una manera de aumentar el placer de tu compañero cuando lo penetras es usar movimientos mas largos y lentos.
Antes de la penetración conviene que tu compañero tenga los músculos relajados. Puedes estimularlo con un dedo (lubricado) o dos, pero no los muevas mucho para adentro y para afuera. Deja que él se habitúe a la sensación.
Cuando él se sienta cómodo, experimenta introducir la cabeza (del pene!) dentro del él. Cuando la sientas entrar, detente. A medida que tu compañero se “ajusta” empuja un poco más. Si notas que se retrae, detente y espera un poco o retira el pene apenas un poco, si él lo pide.

De esta forma, pasado poco tiempo tendrás el pene completamente introducido dentro de él. Cuando esto ocurra, usa movimientos largos de “va y ven”, para conseguir el máximo placer. Intenta que el pene no salga completamente de dentro de él durante los movimientos. Caso contrario vas a meter aire para dentro lo que puede llevar a resultados un tanto embarazosos.

Experimenta diferentes posiciones y en sitios diferentes: en la barandilla, en la bañera, en un pinar, en la playa, durante la noche, etc 🙂

No te olvides de usar bastante lubricante (a base de agua y acompañado del preservativo).

Beso negro

El sexo tiene muchos juegos, alguno de ellos para antes o después de él. La posición ideal es la 69 o con tu compañero sentado encima tuyo. No te olvides de decirle que sea él quien soporte el peso de su cuerpo, sino seguramente te vas a sofocar 🙂  Si usaras la posición 69 mientras haces un “beso negro” y quisieras que tu compañero te haga sexo oral, estando acostado de espalda, debes levantar las piernas para arriba mientras tu compañero se inclina sobre ti.

Otras posiciones interesantes para tu compañero, son: él de gatas o acostado de barriga para abajo con las piernas separadas. Cuanto más empujes la lengua, más placer sentirá él. Si lo lubricas bien con saliva, queda mucho más fácil para ti. Una experiencia divertida es el “humming”. Entrecierras sus nalgas y estás con la lengua explorando su ano y al mismo tiempo comienzas a hacer sonidos como si estuvieras cantando con la boca cerrada. El tipo de vibraciones que se siente es muy interesante. No te olvides de la zona entre los testículos y el ano. Es también muy sensible.

Si quisieras estimularlo con los dedos, no te olvides de lubricar bien su ano, y también los dedos. La textura de la piel de los dedos es bastante más áspera de lo que se piensa. Cuidado también con las uñas.

Sexo Oral

¿Estas seguro de saber hacer bien una mamada? Seguro que con estos consejos, tu compañero repite.

En esta área mucha gente demuestra falta de habilidad. Al hacer sexo oral, se debe imaginar que estás chupando un Chupa-Chups o a beber por una pajita. Es habitual pensar, cuando se comienza con una mamada, que basta seguir los movimientos de nuestro compañero manteniendo el pene en la boca. Hay mucho más que decir sobre esto!
La clave para hacer buen sexo oral está en encontrar las áreas más sensibles del pene de tu compañero y enseguida estimularlas lo más posible. El truco está en crear un “anillo” alrededor del pene de tu compañero. Existe un problema muy común: los dientes. Sentir los dientes arañando o rozando el pene mientras se hace sexo oral, no sólo es desagradable, también es doloroso. La mejor manera de evitar esto es abrir bien la boca o envolver levemente los dientes con los labios. Si tuvieras barba de unos días, los pelos pueden ser bastante dolorosos!. :))

Normalmente, las zonas más sensibles del pene son: alrededor de la cabeza, el agujerito y abajo del prepucio.
La mejor manera de estimular la extremidad de la cabeza es formar un anillo bien apretado con los labios y dejar repetidamente que la cabeza entre y salga de este anillo. Otra manera es envolver la lengua alrededor de la cabeza. Este método es también ideal para estimular el agujerito de la cabeza. A medida que vas haciendo sexo oral, puedes jugar con la lengua en el agujerito de la cabeza, a pesar de que esta zona pueda ser demasiado sensible para algunos. Puedes experimentar mover tu cabeza de un lado para otro.

Para estimular la parte de abajo del pene, extiende la lengua lo más posible sin “romper” el anillo con los labios y después presiona la lengua con fuerza a medida que vas haciendo sexo oral. La posición en que se hace sexo oral es importante. Si el pene de tu compañero se inclina para arriba, en dirección ombligo, la posición ideal es tipo medio-69.
Si el pene se inclina para abajo, la mejor posición es acostado de barriga entre la piernas de él. Otra posición interesante es que tu estés acostado con la cabeza inclinada para atrás y él de pie, parado en la cama.

Debes también usar las manos durante el sexo oral. Algunas personas tienen dificultad en mantener una erección durante el sexo oral. Para ayudar, aprieta el pene de él con fuerza en la base, colocándolo entre el índice y el pulgar. Puedes también experimentar apretar con fuerza en la zona que sigue a los testículos.

Otra manera es acompañar el sexo oral con los dedos. Aprieta el pene junto a la cabeza con el pulgar y el índice y en cada movimiento dejas la cabeza pasar por el “anillo”. Asegúrate que tienes los dedos lubricados. Puedes también jugar con los testículos de tu compañero. Pero cuidado cuando los chupas, puede ser doloroso!

La posición conocida como 69 puede ser divertida para ambos dos, que están teniendo placer al mismo tiempo. A pesar de esto, raramente funciona. Quien esté arriba no tiene problemas, pero quien esté abajo difícilmente consigue hacer alguna cosa. 🙂 La posición ideal es el 69 hecho de lado.

Cuando tu compañero te esté haciendo sexo oral, después de un ratito puedes sentirte tentado de empujar tu cintura contra la cara de él. Asegurar la nuca de tu compañero y empujar el pene contra su boca puede parecer excitante desde un punto de vista visual, pero raramente funciona. Como alternativa, acaríciale el pelo, el cuello o la cara. Esto hará que él perciba que estás gozando.

Quien no esté circuncidado generalmente es mucho más sensible a los estímulos. Un cuidado a tener es el de no empujar la piel demasiado abajo, puede llegar a ser doloroso. El prepucio está ligado a la cabeza, por esto: Cuidado. Puedes deslizar la lengua entre el prepucio y la cabeza, envolver la punta de la lengua entre el prepucio empujado para abajo y el anillo de la cabeza.

Si el prepucio no fuera demasiado corto, puedes colocar un dedo mojado en la cabeza y envolver el prepucio por encima, cubriéndolo. Después, mueves el dedo levemente en movimientos circulares. Esto proporciona muchísimo placer a tu compañero.

A veces el prepucio puede ser demasiado corto y resulta muy difícil empujar totalmente para abajo, dejando la cabeza al descubierto. No intentes forzar, pues es extremadamente doloroso. Pregunta a tu compañero si no considera hacerse una circuncisión.

Al hacer sexo oral, observa la reacción de tu compañero. Si ella fuera buena, entonces continúa. Si él estuviera con aire de quien quiere ver televisión, entonces cambia de estrategia. Sobre todo habla con él y procura saber cuáles son sus zonas más sensibles.

Cómo besar

Un beso prepara el ambiente para la experiencia sexual que vas a tener con tu compañero. Si él besa mal, más vale que te vistas y vayas para casa a hacerte una manola.. 🙂

La clave para besar bien es usar los labios. Cuando se besa a alguien que contrae los labios se tiene la sensación de estar besando una estatua.

Relaja, o por lo menos haz un esfuerzo mental para relajar los labios. Haz que ellos queden suaves y flexibles. Cuando comiences a besar, experimenta rozar levemente la cara de tu compañero o recorrer con los labios y el cuello de él, rozándolo levemente.

No tengas recelo de usar tu respiración. No hay nada más excitante que sentir la respiración caliente en el cuello o un soplo suave en el oído. Este tipo de juego leve con tu compañero es extremadamente sensual.

A medida que vas avanzando lentamente, debes comenzar a usar la lengua. Recorre con ella los labios de él, mojándolos lentamente. Asegúrate que mojas los tuyos también para que estén suaves. No es muy agradable besar a alguien cuyos labios tienen la textura árida.

Usa la lengua en el cuello de él. Avanza suavemente hacia el lóbulo de la oreja de él, pudiendo humedecerlo. Prueba tapar la oreja de él con la boca y respirar lentamente. No respires con mucha fuerza, si no, él puede tener la impresión que está en un túnel de viento.

Deja que tu compañero reciba la punta de tu lengua en la boca de él o al contrario. Prueba chupar ligeramente la lengua de él pero no con demasiada fuerza, para que él no sienta que le quieres arrancar la lengua. Prueba chupar o pellizcar levemente los labios de él. Siente la textura y suavidad de ellos con la lengua. ¡Sé creativo!

Ten cuidado con los dientes. No es agradable dar un beso con lengua a alguien y sentir los dientes arañando el área alrededor de la boca.

Cuando beses a alguien, hazlo como tú querrías que alguien te besase a ti. Experimenta besar con los ojos abiertos: acrecienta una nueva perspectiva a la experiencia aunque le puede hacer pensar que no confías en él.

Cuando beses otras partes del cuerpo de él procura sus áreas sensibles. Explora el cuerpo de él con los labios. Siente las respuestas de él: Él se pone tenso, apriétate con más fuerza, la respiración de él cambia, etc.

Algunas zonas sensibles más comunes son: el interior de los muslos, el ombligo y claro, los pezones. Pero no todos gustan de ser tocados ahí, por eso no exageres.

Masturbarse

¿Qué mejor manera tenemos de conocer la anatomía de nuestro cuerpo y nuestra respuesta sexual que la de masturbarnos?. No importa la edad; para masturbarse no hay edad, sólo las ganas de hacerlo.

Todos y cada uno de nosotros somos unidades sexuales únicas, el masturbarnos nos enseñará qué tipo de estimulación nos satisface y dónde lo hace. Con este conocimiento podemos explorar y experimentar nuestra sexualidad, ya sea “sólo” o con nuestra pareja. Hablando de que la masturbación actúa como base para un buen sexo, sabemos que existen en el mercado instrumentos para el juego sexual, tales como los vibradores, que pueden aumentar y añadir una nueva dimensión al sexo “sólo”, es decir, cuando nos masturbamos. Si planeas incluir uno de estos “juguetes” en el sexo de pareja, deberías aumentar tus posibilidades de éxito, utilizando, primero, el “juguete” sólo y, luego, con tu pareja. Si tu idea es “jugar” con tu pareja, debes pedirle que lo pruebe pero sólo para luego experimentar juntos.

En cuanto a la frecuencia con la cual nos masturbamos, mucha gente se pregunta si se está masturbando con mucha frecuencia. No hay un número que mida la frecuencia “normal” de cada persona. Hay personas que se masturban varias veces al día y se sienten bien con ello; mientras que otras se masturban una vez por semana y llegan a sentirse culpables al hacerlo. Si tú te sientes así, trata de determinar qué actitudes llenan tus aspiraciones, puedes buscar respuestas a ellas con amigos, libros de consulta o con ayuda profesional; algunas veces el escuchar o leer algo acerca de los hábitos de otra gente es todo lo que necesitamos para sentirnos “normales”.

Hay muchas formas de masturbarse; hay estimulación anal, del pene, oral, etc. El ano es muy sensible al tacto, muchas personas disfrutan la estimulación de esta área durante la masturbación o en el juego de pareja. Puedes experimentar con tus dedos, con vibradores anales en conjunto con la estimulación del pene; algunos sugieren el uso de suficiente lubricante. La masturbación es símbolo de libertad de la expresión sexual; cada vez que uno se masturba se identifica como persona sexual; masturbarse es sexo; si crees que estás siendo sexual sólo cuando estás con tu pareja, te estás perdiendo un aspecto enteramente satisfactorio de tu yo sexual.

Los sexólogos y otros profesionales de la salud a menudo prescriben la masturbación a las personas que quieren romper las barreras sexuales o a aquellas personas que presentan alguna disfunción sexual. Los hombres que experimentan eyaculación prematura o dificultades en la erección, pueden emplear una variedad de terapias alternas, y entre éstas, está la masturbación con sus diferentes variantes.

La gente incorpora una gran variedad de ansiedades sexuales a sus prácticas de masturbación consciente o inconscientemente; muchas veces personas que encuentran sus genitales sucios se masturban a través de la ropa; otros que temen ser “descubiertos” esperan al estar solos en casa e inclusive aprenden a masturbarse sin emitir ruidos; otros pueden transformar estas limitaciones en los ingredientes necesarios para su satisfacción; muchas personas disfrutan al masturbarse en situaciones donde hay una gran posibilidad de ser descubiertos en el acto. No hay nada malo con todo esto; hay que estar prevenido en caso de encontrarse con una ansiedad que limite tu disfrute sexual.

Cada vez que te masturbas sueltas todas esas actitudes represivas sobre el sexo impuestas por tus amigos, padres, profesores, médicos, etc.; no te vas a quedar ciego por ello; tampoco obtendrás ninguna enfermedad, sólo estás celebrando tu sexualidad y practicando sexo seguro.

Preliminares

Un masaje es lo mejor para “romper el hielo”. La mayoría de las personas no se resiste a un masaje en la espalda.
Al hacer un masaje, usa la yema de los dedos y no las puntas. Si usas la punta de los dedos, parece que alguien está arañando la espalda de tu compañero y esto puede lastimar bastante, sobre todo si los músculos estuvieran tensos.

Cuando estés haciendo un masaje en el cuello o en la espalda, prueba deslizar los dedos a lo largo del cuello y del cuero cabelludo, a través del cabello hasta la sien al mismo tiempo que vas frotando en movimientos circulares. Es una experiencia única para muchas personas y ¡se siente muy bien!

Cuando tu compañero estuviera acostado de espaldas y tú le das un masaje en su espalda, en especial los músculos a lo largo de su columna, gira tu mano para un lado de modo que la palma se asiente en uno de los lados de la columna y la yema de los dedos se asiente del otro lado. Después, coloca la otra mano por encima (de la otra mano) y aplica un poco de presión a medida que lo masajeas con movimientos circulares. Esto tranquiliza mucho porque la mayor parte de la tensión se acumula en los hombros y la columna.

Experimenta ir moviendo las manos para la parte de abajo de la columna. Si él todavía no está excitado, entonces, a medida que te vas aproximando a las nalgas, es probable que se excite.

Si tuvieras resistencia y te apetece, puedes frotar sus piernas. Comienza por los pies a lo largo del interior de los muslos aproximándote lo más posible a la zona púbica sin tocarle. Es una excelente manera de jugar con él y crear tensión sexual. Puedes probar hacer masajes con toques ligeros de los dedos, a no ser que él tenga cosquillas, entonces es probable que el masaje se torne algo muy divertido 🙂

Deslizar los dedos suavemente por la espalda, por el interior de los muslos, por debajo de los brazos o por el costado del pecho… con certeza que lo va a hacer respirar más rápidamente. Un besito o una lamida aquí y allí ayudan bastante.

No tengas miedo de explorar el cuerpo de él. Es una buena manera de evaluar sus reacciones. Un masaje bien dado y sensual puede ser el inicio de una optima sesión de sexo apasionado y fogoso.

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