Padres

A los padres y madres

¿Podemos Entender?

Introducción.

A menudo es un choque para los padres el enterarse que su hijo o hija es homosexual. Sea usted madre o padre, tenga usted un hijo/a, haya usted sospechado hace tiempo algo sobre eso, o haya sido una sorpresa total, enterarse con seguridad puede ser un choque. Los sentimientos que lo sacuden son muy fuertes y confusos. Al principio es posible que usted no pueda casi hablar sobre eso sin lágrimas en los ojos, o sin sentir ira. Cada familia es diferente y cada caso es singular: un padre puede haberse enterado por casualidad, a otra puede habérsele dicho cara a cara, un tercero pudo haber recibido una llamada telefónica o una carta; el/la hijo/a puede ser adolescente o adulto/a, aceptándose a sí mismo/a o trastornado/a con lo que él o ella es; los padres puede que estén listos para escuchar o que reaccionen alejándose de la situación. Todos ellos, sin embargo, tienen preocupaciones y preguntas básicas.

Primeras Reacciones.

¿Por qué tuvo él o ella que decírnoslo?
Muchos padres piensan que ellos serían mucho más felices sin enterarse. Usted debe tomar en cuenta, sin embargo, que si usted no lo supiera no conocería realmente a su hijo/a. Una gran parte de la vida de él o ella sería un secreto para usted y usted nunca llegaría a conocer a ese ser humano en su totalidad. El hecho de que él o ella se lo haya dicho, es una señal de su amor y del apoyo o comprensión que él o ella necesita de usted. Después de todo, ¿quién debería saber sino usted? ¡A ningún otro grupo minoritario se le exige que esconda a sus padres aquello que los hace “diferentes!”.

¿Por qué nos hizo él o ella esto?
Muchos padres sienten un amargo resentimiento hacia el hecho de la homosexualidad de su hijo/a. Este sentimiento está basado en el falso entendimiento de que ser homosexual es algo elegido, que ésta fue una decisión consciente, y que quizás, incluso, fue hecha para herirlos a ellos. De hecho, los homosexuales no eligen su orientación sexual. Ellos simplemente son lo que son: la homosexualidad es su verdadera naturaleza. La única alternativa que tienen la mayoría de las lesbianas y los gays es ser honestos sobre quienes son, o esconderlo. Esconderlo impone una tremenda carga. Significa vivir una mentira día tras día. ¿Qué padre o madre podría querer que un/a hijo/a suyo tenga que vivir de esa manera?

¿Qué hicimos de malo nosotros?
La mayoría de los padres se sienten culpables cuando se enteran por primera vez. La psicología y la psiquiatría nos han dicho durante años que la forma en que un/a hijo/a resulta ser es “culpa” de los padres. De hecho, ningún padre tiene tanto poder sobre un/a hijo/a. Los homosexuales se encuentran en todo tipo de familias, con todo tipo de antecedentes. Nadie sabe hasta ahora qué “causa” ningún tipo de sexualidad, pero es ampliamente aceptado que la orientación sexual de un/a niño/a ya está establecida a una temprana edad, o al nacer.

Preocupaciones de los padres por los hijos.

¿Estará él o ella sujeto/a al ostracismo, tendrá él o ella problemas para encontrar y mantener empleo, o incluso a ser atacado/a físicamente?
Tenemos que responder que sí, desafortunadamente, estas cosas son posibles. Esto depende de dónde él o ella decida vivir, que tipo de trabajo desee y cómo decida comportarse. Pero nos consta que las actitudes hacia los homosexuales han ido mejorando y son más positivas en muchos lugares. También hay un creciente número de grupos – incluyendo el de Padres PFLAG – que están trabajando hacia esos cambios y que están listos para ayudar a aquellos que tengan momentos difíciles.
¿Estará él o ella solo/a en su vejez si no tiene su propia familia?
Quizás sí, pero debemos recordar que esto sucede muy a menudo con todos nosotros. Esposos mueren, matrimonios se disuelven, hijos a menudo viven lejos y muchas parejas jóvenes no tienen hijos del todo. Muchos de nosotros tenemos que adaptarnos a menudo a la soledad de nuestra vejez. Por otro lado, muchas lesbianas y gays desarrollan relaciones duraderas y la comunidad gay presta un cálido apoyo a sus miembros. Cuando más se les facilite “salir del closet (armario),” o sea, reconocer su orientación sexual a ellos mismos y a los demás, más homosexuales tendrán la oportunidad de vivir por toda su vida como parte de una comunidad. Las lesbianas y los gays incluyen bajo su concepto de “familia” no solo a su familia consanguínea, sino también a sus compañeros de muchos años o de toda una vida. Existe ya una organización (en los Estados Unidos) para homosexuales de edad avanzada: SAGE, 208 West 13th Street, N.Y. NY 10011, USA.

¿Debemos enviar a nuestra/o hija/o a un siquiatra para que la/lo “cure”?
Hoy en día es generalmente reconocido por la comunidad psiquiátrica que la homosexualidad no es, como era previamente considerada, una enfermedad que pueda ser curada. En diciembre de 1973 la Asociación Psiquiátrica Americana (en los Estados Unidos) declaró que la homosexualidad en sí no es un desorden mental o una enfermedad. La Asociación Psicológica Americana ha tomado la posición oficial de que no sería ético tratar de cambiar la orientación sexual de un homosexual. Sin embargo, mucha gente que es homosexual está tan imbuida en los prejuicios de nuestra sociedad, que no puede aceptar como normal su orientación sexual. En estos casos es a menudo beneficioso obtener ayuda psiquiátrica o psicológica con el propósito de aceptarse a sí mismo. Hay que tener mucho cuidado, sin embargo, en seleccionar un psicoterapeuta que no esté él o ella mismo/a imbuido/a en esos prejuicios.

Preocupaciones de los padres consigo mismos.

¿Debemos decírselo a la familia?
Los padres aún tienen dificultad en aceptar la homosexualidad de sus hijos se preocupan a menudo de que los demás vayan a enterarse. ¿Cómo pueden ellos responder a las preguntas que los familiares les hacen con frecuencia: “¿Tiene novia?” “¿Cuándo se casa?” Nuestro consejo en tales situaciones es: primero y ante todo no debe usted confiar en nadie a menos que tenga el consentimiento de su hijo/a. Es la vida de él o de ella que usted discute, y él o ella tiene el derecho a decidir quien debe saber y quien no. Segundo, no debe usted decírselo a nadie a menos que usted mismo/a haya alcanzado el punto en que no se siente a la defensiva al respecto. Lleva tiempo aprender a aceptar a su hijo/a y a menos que la actitud suya sea positiva, comunicará su infelicidad o duda a los demás. Cuando se sienta usted listo/a se le hará más fácil discutirlo con una persona a la vez.

¿Qué dirán los vecinos?
Esta es una preocupación muy real, entre las familias que viven en pequeñas comunidades, donde sus vidas sociales dependen de la buena voluntad de la gente que los rodea. La respuesta a esa pregunta es muy parecida a la anterior. Cuando esté seguro/a de sus propios sentimientos e informado/a sobre la materia, entonces podrá hablar sobre la orientación sexual de su hijo/a con los demás y ayudarlos a ellos a comprender que el prejuicio contra la homosexualidad está basado en el temor y la ignorancia.

¿Cómo podemos entender a tratar con esto?
Quizás la mejor manera de contestar esta pregunta es dejando que otros padres hablen por sí mismos. He aquí la historia de una madres que descubrió que su hijo era gay:

Historia de una madre.
Nosotros tenemos tres hijos, dos de los cuales son homosexuales. Cuando el mayor tenía dieciocho años él nos dijo que era gay. La respuesta de mi esposo fue sencilla: “¿Estás seguro?” Y por mi parte tuve un gran sentimiento de culpa y fracaso, preguntándome en qué habíamos fallado. Nosotros hemos sido siempre una familia unida y cariñosa y sentí temor de que nuestra relación con nuestro hijo mayor sufriera como el resultado de su homosexualidad. Me preocupaba además su felicidad y bienestar futuros, también a mi esposo. Al poco tiempo me di cuenta que nuestro hijo era el mismo que siempre quise y conocí pero que a través de la honestidad ahora lo conocía mejor; la comprensión la logramos más tarde, después que nuestro hijo nos dirigió hacia el grupo de “Padres de Gays”. Yo dejé de sentirme sola, nuevas ventanas de comprensión se me abrieron al hacer preguntas, escuchar y leer. Fue una etapa difícil pero positiva en mi vida que tomó tiempo y paciencia. Me siento feliz de decir que hoy nuestra familia está tan unida como siempre, pero nuestra relación es más sincera y abierta que antes.

Historia de un padre.
¿Qué sentí yo cuando supe que mi hija era lesbiana? Es difícil de decir. Fue una mezcla de sentimientos. Mi primer sentimiento – la vida va a ser difícil para ella. Ella es diferente y por lo tanto sufrirá las consecuencias de ser diferente: sospecha, temor y rechazo a manos del tal llamado “mundo normal”. Ella llevará una etiqueta: “peligrosa y contagiosa, no se le acerque, protéjase”. Esto me hizo sentir triste al principio, luego enojado, luego protector. ¿Cómo podría yo ayudar a mi hija? Decidí aprender más acerca de la homosexualidad. ¿Por qué sucede? ¿Puede ser curada? Más tarde me enteré que la primera pregunta hasta ahora no tiene respuesta y la segunda es ilógica, ya que no es una enfermedad.

Yo leí mucho y eso me confundió. Las opiniones expresadas por varios autores, en algunos casos diferían drásticamente, estaban basadas en sus experiencias y en lo que estaban tratando de probar. Fue mi hija quien me dirigió a mí y a mi esposa a “Padres de Gays”. Fue allí donde me di cuenta que no estaba solo. Los mismos sentimientos de culpa, de insuficiencia y de pesar, eran compartidos con muchas personas. Había, sin embargo, un sentimiento que no compartía. Muchas personas estaban enojadas con sus hijos/as por ser homosexuales, pues sentían que esto les había traído vergüenza. Desde que nuestra hija nos dijo que era lesbiana, mi esposa y yo hemos aprendido más sobre la orientación sexual, nos hemos sentido mucho más allegados a nuestra hija. Antes de esto había veces que ella parecía alejada, infeliz e incluso impaciente con nosotros. Esto ha cambiado del todo. Yo podría continuar con muchos más detalles pero creo que las palabras dichas por mi hija recientemente lo resumen todo: “Papá, yo nunca había estado tan feliz y tranquila como lo estoy ahora, porque ustedes saben y comprenden.”

Hemos aceptado la situación, pero, ¿por qué tienen que hacer alarde de ella?
Muchas veces aún los padres que han aceptado la homosexualidad de su hijo/a se quejan del comportamiento abierto. Se incomodan y enojan al ver demostraciones de atracción sexual en público entre personas del mismo sexo. Nosotros sugerimos que esto es un resultado normal de la manera en que todos hemos sido criados y de los que se nos ha enseñado sobre el sexo en general, particularmente sobre la homosexualidad. A pesar de que esto es completamente comprensible, debemos verlo como nuestro problema, y no el problema de los homosexuales. Si los heterosexuales pueden demostrar afecto abiertamente en público, no hay razón lógica por la cual los homosexuales no puedan hacerlo también. Si usted siente que la conducta sexual debe ser algo privado, entonces esto debe aplicárselo a todos.

Preguntas de interés general.

¿Es un pecado?
Esta es una de las preguntas más difíciles para las personas religiosas. Muchas religiones nos enseñan que la homosexualidad es condenada. No obstante, en ningún lugar de la Biblia hay mención de aquellos cuya verdadera naturaleza es homosexual. Ni los Diez Mandamientos ni el Evangelio mencionan la homosexualidad. Los estudiantes de la Biblia nos dicen que las prohibiciones frecuentemente citadas – fuera de contexto – en Levítico 18:22 y 20:13, y en la Epístola de San Pablo a los Romanos 1:26’27, se refieren a la prostitución masculina en los templos: prácticas sexuales por heterosexuales. Le pedimos a usted que escuche a sacerdotes, ministros y rabinos que han estudiado la pregunta, y han obtenido otras respuestas.

Católico:
Debido a las condiciones diversas de los humanos sucede que algunos actos les son virtuosos a algunas personas, tan apropiados y adecuados para ellas mientras que esos mismos actos le son inmorales a otras, tan inapropiados para ellas. (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae.

La homosexualidad no tiene necesariamente nada que ver con el pecado, la enfermedad o el fracaso. Es una manera diferente de satisfacer el plan de Dios…Supuestamente el pecado por el cual Dios destruyó a Sodoma fue la homosexualidad. Ese es el gran mito. Yo descubrí a través de mi investigación docta, que esto no era verdad. El pecado de Sodoma y Gomorra fue la inhospitalidad a un extraño… En Mateo, Jesús le dice a sus discípulos: “Vayan y prediquen el Evangelio, y si llegan a algún pueblo y ellos no los reciben bien, si son inhospitalarios, sacúdanse la arena de las sandalias y será peor para ese pueble de lo que fue para Sodoma…” Los cuatro evangelios no mencionan nada sobre el tema de la homosexualidad.

(John J. Mitchell, S.J., en entrevista con Charles Ortleb en la revista Christopher Street, octubre de 1976.)

Protestante:
¿Creo yo que la homosexualidad es un pecado? La homosexualidad, al igual que la heterosexuali- dad, no es ni una virtud ni un logro. La orientación homosexual es un misterioso don de la gracia de Dios comunicado a través de un conjunto extremadamente complejo de factores químicos, biológicos, cromosomáticos, hormonales, ambientales y de desarrollo, los cuales están totalmente fuera del control de mis amigos homosexuales. Su homosexualidad es un don, no una virtud ni un pecado. Lo que ellos hagan con su homosexualidad, sin embargo, es, sin duda alguna, su responsabilidad personal, moral y espiritual. Su comportamiento como homosexuales puede ser pecaminoso – brutal, alusivo, egoísta, promiscuo y superficial. Su comportamiento como homosexuales, por otra parte puede ser bello, lleno de ternura y de consideración, leal, desinteresado y profundo.

Con esta interpretación del misterio que debe ser atribuida a ambas orientaciones, la heterosexual y la homosexual, yo claramente no creo que la homosexualidad sea un pecado.

(Obispo Melvin E. Wheatley, Jr. Metodista jubilado 11/20/81)

Judío:
Ante todo, el judaísmo siempre ha enfatizado la importancia y la santidad del individuo. Los rabinos antiguos semejaban cada vida humana al mundo entero. “¿Por qué creó Diosa cada ser humano distinto, no estampándonos como tantas monedas?” se preguntaban los rabinos. “Para mostrarnos que cada persona es única,” contestaron ellos. El judaísmo siempre ha celebrado la vida humana y siempre ha estimado la libertad como el vehículo a través del cual cada individuo único puede desarrollar su potencial.

Es por esta razón, y puesto que nosotros los judíos hemos aprendido directamente cuan sofocante y destructiva es la opresión, que el movimiento de Reforma Judaica en todas sus gamas, ha hecho un llamado para que se proponga legislación para los derechos de los gays. Aún cuando todas las ramas del judaísmo no estén de acuerdo, el judaísmo liberal reconoce que las censuras religiosas en contra de la homosexualidad fueron un producto de su tiempo y lugar, una época antigua durante la cual la existencia misma dependía en que cada miembro de la sociedad tuviese hijos para poblar las fronteras y abastecer el ejército. Eso fue ya hace mucho tiempo, antes de que la ciencia moderna y la psiquiatría nos trajesen a un nuevo entendimiento de la naturaleza humana. Nosotros los judíos hemos incorporado los últimos conocimientos a nuestro judaísmo, esa adaptabilidad es por la cual hemos sobrevivido, y por la cual tantas prohibiciones Bíblicas son pasadas por alto. Los judíos pensantes de hoy día al igual que todas las personas pensantes rehusarán invocar reglas homofóbicas de entre todas esas leyes que han sido olvidadas desde hace tanto tiempo. Después de todo, aún el más ortodoxo ya no apedrea a los niños desobedientes hasta matarlos, ni los cristianos fundamentalistas nos piden que sigamos los rituales KOSHER, siendo estas solo dos de las reglas encontradas en la Biblia. ¿Si nosotros los judíos, que siempre hemos sido víctimas por el hecho de ser diferentes, no logramos aceptar, quien entonces en nombre de Dios lo hará?

(Rabino Charles L. Lippman, 1985.)

¿Es la homosexualidad antinatural?
La homosexualidad no es antinatural puesto que existe en la naturaleza. Es tan natural para una persona el ser heterosexual como lo es para otra el ser homosexual. No sabemos por qué las personas son homosexuales, pero sí sabemos que siempre hubo, hay y habrá homosexuales. Se estima que el 10% de la población de los E.E.U.U. y a través del mundo es lesbiana o gay; al menos una persona en cada cuatro familias. Para ellos su homosexualidad es su verdadera naturaleza. Pedirles que se comporten de otra manera sería pedirles que se comporten antinaturalmente.

¿Y sobre el SIDA?
El SIDA no es una enfermedad “gay”. Las lesbianas, por ejemplo, están en uno de los grupos de menor riesgo en nuestra sociedad. Esta es una enfermedad transmitida sexualmente, la cual puede ser también transmitida por agujas o jeringas no esterilizadas. En Africa la enfermedad ha atacado a los heterosexuales predominantemente; en los E.E.U.U. por razones desconocidas se propagó inicialmente entre los homosexuales del sexo masculino. Estudios recientes han mostrado que actualmente se está igualmente propagando entre los heterosexuales. La infección afecta a los drogadictos en los E.E. U.U., a través de jeringas y agujas no esterilizadas, y en los países del tercer mundo sucede debido a la esterilización inadecuada cuando se recibe atención médica.

El SIDA no es nada del cual sentirse avergonzado.

Este no es necesariamente el resultado de haber llevado una vida promiscua y el hecho de que alguien la halla adquirido no dice nada sobre qué tipo de persona es. El hecho más importante no es el saber como una persona fue infectada, sino el hecho de que esa persona está enferma y necesita ayuda.

El SIDA es difícil de adquirir.

No hay nada que indique que el SIDA sea transmitido de ninguna manera sino por aquellos medios ya indicado, por lo tanto no existe razón alguna para evitar contacto con miembros de su familia que tengan SIDA. Por último, la manera que un padre o una madre se enfrente al SIDA debe depender de las personal con la enfermedad. Algunas querrán decírselo a los demás, otras querrán mantener la información en privado. Algunas querrán tener cerca a sus padres, otros no, y algunos querrán hablar con usted sobre el tema, mientras que otros evitarán el tópico. Más tengan presente, que todas las personas con SIDA necesitan amor y cuidados. Mostrar nuestro apoyo y cariño es más importante que nunca.

Conclusión.
Aceptar la homosexualidad de su hijo/a y educarse a si mismo/a sobre el tema lleva tiempo. Los/as hijos/as a menudo esperan que sus padres los/as comprendan de inmediato, pero para muchos de ellos no es posible. No se impaciente consigo mismo/a. No importa cuanto tiempo le lleve. Si realmente desea aprender y comprender, usted lo logrará.

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Adaptado del inglés de “Can We Understand?”, una guía preparada por los Padres y Amigos de Lesbianas y Gays de la Cd. de Nueva York. © Federation of Parents of Lesbians and Gays, Inc., Washington, D.C. (EUA).