Romanticos

Carta a un posible Amor

Bueno pues aquí estoy yo pensando las gilipolleces que me pasaron hace años y que tienen como consecuencia directa a la persona que está escribiendo estas líneas:

En primaria, de siempre, fui tratado muy mal hasta que empecé un plan con quien peor me trataba, me hice amigo de él. Aun así aunque fuera del instituto nos juntábamos mucho, dentro de él me trataba muy mal, así que comencé sin darme cuenta a estudiarle para saber cuándo quería hacerme daño. El susodicho chaval se llama Antonio, también conocido por Chinlú, el chico que más he querido y odiado en mi vida. Bueno Juan le supera en odio, pero eso es otra historia. Antonio siempre estuvo algo “tocao” de la cabeza, supongo porque el matrimonio de sus padres no iba bien y él quería más a su madre que a su padre y ella se fue no me acuerdo bien por qué. Ella me encantaba a mí también, era muy simpática y guapa, eso sí, muy mal hablada. El padre era todo lo contrario, supongo que por eso nunca encajaron del todo.

Con el tiempo no sólo aprendí a saber cuándo Antonio quería hacerme daño, para evitarlo, sabía cuándo quería coger a alguien de otra clase y darle una paliza. Por mi parte aprendí a irme por otro lugar cuando sabía que quería cogerme, por la de los demás, alguna vez creo que le dije a otros que me acompañaran para que sin ellos saberlo, Antonio no les cogiera.

Según fue pasando el tiempo, fui conociendo más a fondo a Antonio y sin saberlo, enamorándome de él, más que sin saberlo creo que me quería hacer creer yo mismo que no le quería. Él se fue haciendo más amigo mío, y es que un gay enamorado y no correspondido es un nido de buenos sentimientos para el implicado. Pero con el tiempo, el juntarme con otros chicos, como Marín y José Antonio (Toño) hicieron que me separara más de él y perdiera práctica en leer sus pensamientos. Y entonces un día volvió a jugármela, lo que hizo que ya me separará definitivamente de él.

Entonces en la ESO, nos tocó en clases diferentes, y eso nos separó ya del todo. Cada vez que nos veíamos por el pasillo o que me ve por la calle me mira, como intentando sacar algo de mi mirada. No se da cuenta de que yo puedo falsearla hasta el punto de hacerle creer que no le amo. Supongo que si no se da cuenta es porque por muy bien que yo lo haga siempre se nota cómo se me iluminan los ojos al verle, en una mezcla de ternura, desprecio y dudas.

Un día me llamó para que fuera a su casa porque estaba aburrido, en el fondo siempre fue un chico solitario y yo fui el único pilar que tenía y seguramente habrá tenido, soy el único que siempre le dio su apoyo incondicional. Bueno pues a lo que iba, fui a su casa, y allí se hizo una paja delante mía, me dijo que si quería chupársela y le dije que no, más que nada porque yo aún no tenía mis ideas claras, me estaban humillando constantemente en el instituto (en primero de ESO), y no quería que las cosas fueran a peor. Parece que ese fue el punto y final a nuestra amistad, eso nos separó del todo y ahora tengo la duda de que realmente me quisiera él tanto como yo le quería. Supongo que a no ser él lea esto y me responda, nunca podré saberlo y me tendré que ir a la tumba con la duda de si podríamos haber sido felices juntos.

Bueno, pues después llegué a primero de ESO, las cosas habían cambiado, ahora me iba más con mujeres que con hombres, las perradas de Antonio y las que me hicieron en este curso hicieron que desconfiara de los hombres, aparte, el no haber tenido padre nunca. Y mi padrastro ser un caso aparte, quien más me humilló, imagínate tener en tu casa alguien que te dice maricón en cuanto te ve, y que te dice que nada más que vas detrás de un culo y una polla, que los coños a ti no te van.

Imagínate todo ese odio hacia ti, cuando tú no has hecho nada malo, todo ese odio el mismo año por todos lados, en el instituto, en casa. Sinceramente no sé cómo no repetí 1º de ESO. En 1º me llamaban maricón a todas horas, nunca tuve pluma pero me lo llamaban igual, no sé cómo lo sabían, supongo que alguno de los chicos con quien lo hice filtró la información a alguien del instituto. A finales del segundo trimestre ya mi cerebro se había dividido en dos, como si fuera dos personas dentro de una misma. Es más, en 4º me puse a escribir un libro sobre Frank, un chico que tenía el cerebro dividido en dos personas, Frank y Brad, que en el fondo no era más que yo. El libro se lo pasé a algunos de mis compañeros y les encantó. Al final lo quemé. Pero volvamos a la historia. Aprendí a odiar, a reprimir mis sentimientos y sensaciones, este año fue cuando dejé de verme con Jhonny, mi mejor amigo por encima de todos, el que siempre me apoyó. A partir de este año llegó Internet, y aprendí muchas cosas porque me dio por buscar información sobre gays, así llegue a muchas páginas pornográficas y después a chueca, donde del chat de chueca llegué al gaycadiz del irc-hispano y allí conocí a mucha gente. Hasta que conocí a un tío al que besé, y a partir de ahí cambiaron todos mis esquemas.

Ahora (2º de ESO estamos), tenía claro que era gay, y que me daba igual serlo, no era bueno ni malo, simplemente lo soy y punto. Es como ser moreno o rubio. Lo que jodía era la opinión de los demás, así que me definía a mí mismo para mis adentros como homosexual pero a los demás les daba a entender que era hetero y aun hoy también. Con el tiempo se aprenden nuevas formas de expresarte como lo que eres sin que te puedan insultar por ello, es decir, comportarte como lo que eres, mirando a hombres, etc, sin que ellos puedan saber al 100% que eres gay, que tengan dudas. ¿Qué pasó?, pues que en tercero me hice muy amigo de un chico que ya conocía de segundo pero que no tuvimos tanta confianza hasta tercero, se llama José María o Josema, yo era muy tierno con él, me convertí al igual que con Antonio en un amigo incondicional, pasara lo que pasara. Pero ya me hacía respetar, no iba a aguantar de nuevo lo que pasó años atrás. Todo iba muy bien, imagínate a mí, el más inteligente de la clase (cuando digo inteligente, me refiero a que a pesar de que no hacía absolutamente nada, no estudiaba ni hacía nada en casa, sacaba las mejores notas, y aun hoy) con el más torpe pero carismático. El tío más respetado de la clase era Josema, nos hacía reír a todos y se peleaba mucho con la gente, me sentía protegido y querido a su lado. Hasta que un día un capullo dijo “pa mí que a ese le gustas” y yo me hice el sordo pues yo estaba en la otra punta de la clase, hacía tiempo que no me sentaba junto a Josema porque nos habían cambiado de sitio. Entonces Josema empezó a tratarme mal, hasta el punto de que pensé “al carajo, no te soporto, así que pasaré de ti, a partir de ahora toda la confianza que te di te la quito”. Y así fue, ya no me trataba mal, simplemente no me trataba, no había trato. Pero de vez en cuando una mirada fugaz notaba yo en mi nuca, observándome, y me giraba y le pillaba mirándome, de la misma forma que yo estudiaba a Antonio (chinlu) para saber qué pensaba. Yo me di cuenta de que me había enamorado de él, que el tío capullo que dijo eso, no era tan capullo, tenía razón. Entonces le hablaba, con mucha frialdad pero le hablaba. En ese tiempo yo me estaba intentando dejar los rizos largos y me los peinaba p’alante porque los tenía muy encrespados y hacia atrás quedaban muy a lo afro. Pero un capullo cogió un día y se puso a tocarme la cabeza, hasta que me los dejo a lo afro y yo haciendo el ridículo por todo el instituto, imagínate todo el mundo mirándote la cabeza cuando tú te sientes inseguro, te hacen sentir más incómodo todavía. Yo nada más que pensaba “tierra, trágame”. Intenté ponérmelos bien pero no tenía un espejo así que no podía, iba dando el cante por todos lados, pero entonces mientras iba caminando hacia el cuarto de baño por undécima vez, Josema me paró cogiéndome de los dos hombros, me paró frente a él, él era más alto que yo, empezó a peinarme con las manos y yo le miré a los ojos, me estaba peinando y tenia una mirada de protección hacia mí que nunca olvidaré, jamás, en la vida, buenoooo, ahora sí que tengo las lágrimas saltadas. Me dijo “ya estás bien” y todo el mundo dejó de reírse de mí, todo el mundo estaba extrañado y Josema estaba serio, pasando de lo que pensara todo el mundo por haberme ayudado. Este es el momento, joder, ya estoy llorando, el momento que junto a otros en mi vida, me da fuerzas para seguir hacia adelante.

Comencé a soltarme con Josema otra vez, a darle confianza, pero a cuenta-gotas, muy poquito a poco, él supongo que se dio cuenta que aunque yo sintiera eso hacia él, eso no cambiaría lo que él sintiera hacia mí ni yo intentaría cambiarlo, me conformaba con su amistad, no quería perderle. El cabrón experimentaba con mis reacciones y todo, estaba ahora saliendo con una de mis mejores amigas de la clase, la Olgui, (de olga, en andalú le decimos orgui) y me decía que le dijera cosas de parte de él, imagínate qué cosas. Notaba en mi mirada cómo yo me esforzaba por no hacerle ver que eso me hacía daño pero se daba cuenta de que lo conseguía. Pero el mamón, que le quiero y le seguiré queriendo mucho durante el resto de mi vida aunque ya no nos vemos, era muy cariñoso conmigo, parece que al igual que yo sabía lo que Antonio pensaba, este se daba cuenta de lo que yo pensaba en cada momento pero no lo utilizaba para su beneficio sino para el mío. Estaba una vez, jugando a un partido de fútbol… sin camiseta, yo estaba sentado pero con el cuello girado totalmente para no verle porque como le viera, más malo me pondría, y a dos metros de donde yo estaba sentado una amiga mía de la clase, Mayte (que hoy día sigue siéndolo, porque está en mi clase, y sin duda es mi mejor amiga, la más sincera, la menos hipócrita), yo hablaba con ella porque no quería ver a Josema. Entonces va él y se cansa y el mamón coge y no sólo se sienta al lado mía, sino que vamos, un poco más y se sienta encima de mí. Y entonces voy yo y me quedo de piedra, mirando hacia delante, intentando ser todo lo frío que pudiera, pero no podía, me sentía triste, tenía los ojos lagrimosos pero no lloraba, esto durante 5 segundos, entonces el mamón estaba hablando con otra gente y se gira y me hace cosquillas, vamos, ese es otro de los momentos de felicidad de mi vida, creo que nunca tuve una sonrisa tan sincera como esos dos minutos que se me mantuvo esa sonrisa. Una sonrisa de estas que iluminan el mundo, de las que se contagian a todo el planeta con sólo mirarla. Pues igual, cada pequeña cosa con ternura que Josema me hacía, me hacía sentir muy bien, pero me entraba el mono de recibir otra más. Se fueron multiplicando, menos intensas pero más veces, pasaba por al lado mía, y me pegaba pero no lastimándome, no sé explicarlo, a los demás les pegaba peleándose y haciéndoles daño, para hacerse el chulo, pero conmigo no lo hacía así, no me pegaba para eso sino como digo, en tono palmaditas en la espalda, toques que eran caricias, el cabrón se las ingenió para acariciarme de manera que ante los demás eso no parecía acariciar sino pegar.

El último día que le vi me sentía muy triste, era el último día del instituto, el cabrón (digo cabrón con ternura pues le quiero mucho), sin él yo no sería nada, todos los momentos de felicidad que he tenido en mi vida, los he recibido de él, son cosas pequeñas pero que mis sentidos ampliaban al máximo. Bueno pues el último día subiendo las escaleras yo iba delante y el cabrón me da una cacheta muy fuerte en la parte baja de la espalda, y le dije -JOSEMAA, ESTÁS LOCO O QUE!!- y todos los demás chicos (sólo éramos chicos) parados mirando qué había pasado porque el sonido sonó fuerte, me dolió mucho. Y el mamón me dice que le perdone que no lo hacía con intención de que me doliera y que me quería dar en el culo no en la espalda. Todos los demás se quedaron todo rayados pero yo me sentí mejor que nunca. Esa fue la última vez que recibí cariño de él. Cariño sincero, porque le gustaba hacerlo. Era como una inversión, le gustaba hacerme sentir bien porque así yo le hacía sentir bien a él. Como cuando lo de las cosquillas, me puso una sonrisa que alegró a media clase mientras la tuve puesta. Tengo un sexto sentido, la empatía, nada más mirando a una persona puedo sentir lo que siente, la desarrollé, o mejor dicho, empecé a utilizar con Antonio, porque sabiendo lo que una persona siente, si la conozco bien puedo saber lo que piensa. Pero no sólo eso, mi empatía es de doble sentido, es decir, si yo estoy muy contento contagio a los demás que tengo cerca, si estoy muy triste también contagio a quienes tengo cerca.

¿Por dónde iba?… ah ya!

Pues bien, al año siguiente llegué a cuarto y allí empecé de otra forma, sin hablar a nadie, sin querer nada con nadie, así nadie me haría daño, y quien quisiera tener una amistad conmigo tendría que empezar porque yo no empezaría, filosofía que sigo hasta ahora aunque intento cambiarla. Me sentía solo, no tener a Josema dejo un vacío muy grande en mi interior. Y me hice muy metido para entro, muy introvertido, hice entonces mi libro de Frank y Brad, que no eran más que la consciencia y la inconsciencia de una misma persona, Frank, que en realidad no era mas que yo. Frank conciencia no era más que un chico alegre, feliz, que no le hace daño a nadie, pero muy débil, Brad era el duro, el fuerte, el carácter, era el escudo que protegía a Frank pero a veces ese escudo no quería quitarse y dañaba con ello a Frank, no le dejaba pasar. Después de viajar a Santo Domingo dejé de escribir el libro porque allí me enamoré de nuevo de un chico, que me estoy riendo porque no me acuerdo ni de su nombre, pero eso no importa, lo que importa es lo que me hizo sentir. Entonces Frank y Brad se reconciliaron y constituyeron una persona, la persona íntegra, coherente, con carácter, pero sólo cuando hace falta, que soy hoy en día, Maikel. Volví a salir a la calle, volví a ser feliz a mi manera, sólo que un exceso de felicidad es malo, te da demasiada seguridad. Y tanta seguridad hizo que a mí y a mis dos amigas Soraya y Sandra, de quienes ya hablé, nos cogieran robando unos discman en el Carrefour de Bahía Sur, nosotros los cogíamos y los vendíamos fuera, yo a gente de mi clase, ellas a gente de la suya. Entonces mi madre me retiró su confianza, y eso fue a peor, pero vamos, sencillamente ahora paso de ella, la ignoro, la repelo, ignoro sus comentarios, sus estupideces y así no me perjudica.

Ahora estoy solo, no tengo más amigos que los muy buenos que tengo en el instituto, que los que conozco por Internet, y que los que he conocido por la playa, como el hombre este tan simpático del domingo.

Ahora intento gobernar mi voluntad porque de tantas palizas uno acaba dejándose vencer por lo que le apetece, que es dejar de sufrir sencillamente no viviendo, no teniendo amigos, no teniendo a nadie, siendo independiente, y por eso digo que ahora eso va a cambiar. Porque quiero que todo sea distinto porque tengo una vida que es una mierda pero una mierda porque tanto daño me ha hecho no confiar en nadie y hacerme fuerte, de tal forma que la gente que me ve por la calle, hasta los porretas, me tienen miedo, nada más que de mirarme, mi empatía es muy fuerte y contagio mi odio y por eso la gente me teme. En el instituto me respetan, procuro que nadie me humille si es preciso, humillando yo primero. En casa, pues mi madre, no es nada al lado mía, tengo independencia total, hago lo que me da la gana, dentro de unos limites, para seguir manteniendo esa independencia.

Me siento solo, estar tanto tiempo solamente acompañado de la soledad, te hace aprender muchas cosas, te hace ser más fuerte, pero te marca, te deja dentro un vacío enorme, que pide ser llenado por otra persona, otro Josema u otro Kelo (así se llamaba el de Santo Domingo) que me haga sentirme querido otra vez. Que me haga sentirme útil para alguien.

El Puerto de Santa María, a 21 de mayo del 2003 a las 1:57 de la madrugada.

Maikel